Las evidencias clínicas y científicas ratifican que la desfibrilación temprana en el seno de la cadena de supervivencia es la respuesta sanitaria más adecuada para este grave problema de salud pública. Los avances tecnológicos han permitido desarrollar aparatos, denominados desfibriladores externos automáticos, que hacen sencilla y segura la aplicación de la desfibrilación por personal no médico autorizado, mediante la realización de un programa específico de formación adecuadamente acreditado.